HAZTE MIEMBRO

viernes, junio 24, 2011

La Indignación de Gedeón



La vida nos enfrenta a situaciones complejas. En ocasiones debemos hacer frente a situaciones inesperadas, algunas injustas, dolorosas o bien incorrectas. Es entonces cuando vamos con Dios y le reclamamos, detallándole la situación le hacemos ver las injusticias que se están cometiendo, (por lo general en nuestra contra), y de paso le recordamos, (no vaya a ser que se haya olvidado), todas sus promesas y le lloramos para que se cumplan. Queremos hacer, o que se haga justicia, no podemos dejar que las cosas sigan igual. De pronto, para nuestra sorpresa, el Señor nos da el "vamos" y nos dice algo así como:
- "¡Está bien, anda, ve tú, hazlo tú, Yo voy a estar contigo!


Acto seguido entramos en pánico, nos entran las dudas: - ¿Yo, pero cómo? Nos cuestionamos y nos sentimos absolutamente incapaces de lograr semejante tarea. Lo único que podemos ver son nuestras limitaciones y debilidades.
Por su parte Dios, de una u otra forma, nos recuerda que él nos ha dado las herramientas para cumplir con nuestra labor. Sin embargo el miedo y la duda nos invaden y entramos en un juego de "pero dime, demuéstrame", "¿estás seguro?", "es que yo no puedo"... pretextos.


El libro de Jueces (cap. 6 al 8), nos narra la apasionante historia de Gedeón. Un hombre que tardó en obedecer a Dios para realizar la tarea que le había encomendado: derrotar al gigantesco ejército enemigo con tan sólo un pequeño grupo de 300 soldados y con un armamento ridículo que distaba de ser el más adecuado para aniquilarlos. 
El miedo y la duda se apoderaron de Gedeón, sin embargo, después de reconocer y sacar la idolatría de su pueblo, (cómo le pidió dios), dejó de confiar en sus fuerzas para confiar en las de Dios. Obedeció e hizo lo que Dios le mandó hacer y obtuvo una victoria que hoy le tiene en el cuadro de honor de "Hombres de la fe" de Hebreos 11, "hombres que por la fe conquistaron reinos". Un hombre temeroso, considerado un "guerrero valiente, que contó con la presencia de Dios", (Jue. 6:12).


"El Señor le dijo a Gedeón: «Tienes demasiada gente para que yo entregue a Madián en sus manos. A fin de que Israel no vaya a jactarse contra mí y diga que su propia fortaleza lo ha librado" Jue. 7:2


Es sabio tomarnos un tiempo para decidir correctamente, pero no al punto de retrasar nuestra obediencia a Dios, y pedirle que nos mande una y otra señal. Tengamos claro que la victoria no dependerá de nuestras fuerzas, ni de estrategias humanas. En ocasiones Dios nos deja solos, con las manos vacías y derriba todas nuestras estrategias, justamente para librarnos del orgullo y de la autosuficiencia y depender de su poder. 
Confiemos y descansemos en la fuerza de Dios. Que sea evidente a todos los que nos rodean que es su poder y su Espíritu en nosotros quien nos da la victoria.


(por Patricia Marroquin)


Vas a seguir sólo reclamando o vas a tomar una verdadera actitud de fe l respecto obedeciendo la vos de Dios que responde a tu reclamo mostrandote el camino a la solución?
Vas a dudar o poner pretextos o vas a obedeser la vos de Dios que te está pidiendo el real Sacrificio?
(por ob. Melisa)

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